viernes, 28 de octubre de 2016

Felices con poco...

La propuesta de la ideología de consumo que genera tanta desigualdad en la población mundial puede encontrar enfrente maneras distintas y legítimas de buscar la felicidad. Las generaciones más jóvenes reciben únicamente la propuesta de vivir desde el objetivo del tener. Pero no puede ser la única vía posible de desarrollo de la humanidad, pues hace a los hombres y mujeres inmersos en esta dinámica más inhumanos. La vía de acumulación de bienes ni es solidaria, ni justa, ni garantiza la felicidad. Más bien al contrario. Se asienta en la desigualdad y se construye dejando a un lado a una parte importante de la población. No admite la frustración como posibilidad, ni siquiera remota.
Sin embargo, todos sabemos que la vida diaria no es un anuncio publicitario. En la cotidianidad se producen fracasos, se genera injusticia, se vive en desigualdad. Por ello es tan importante aprender a vivir con menos. Porque el apego a lo material no es garantía de nada. Porque la sobriedad es un valor.



Esta genial película, aunque expresa de manera extrema una forma de vida sobria, presenta modelos alternativos que no se deben ocultar a nuestros jóvenes. La grandeza, el éxito y la felicidad no pueden ser el final de un camino cuyo único medio para conseguirlo sea la acumulación de bienes. Nuestros jóvenes deben aprender que en el camino de preparación para la vida importa más el ser, la esencia de las cosas, de las relaciones...

Impresionante Viggo Mortensen...

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