martes, 27 de enero de 2015

Mis estimados políticos mediocres...



Hace años que imparto la polémica asignatura de Educación para la ciudadanía. A pesar de las controversias surgidas en el inicio, fruto más de una pérdida de influencia de algún sector social que de la bondad o no de la asignatura, he de manifestar que me parecía una asignatura necesaria en el sistema educativo, pues es verdad que mostraba a los alumnos la riqueza de los valores democráticos. Poco a poco me voy dando cuenta que de nuevo la clase política usa el sistema educativo a su antojo, también con esta asignatura.
Se me vienen a la cabeza algunos de los epígrafes que trabajo con mis alumnos. El porqué de pagar impuestos desde el convencimiento de que eso es lo mejor para mantener el sistema de protección social y de servicios que genera el estado. Sin embargo siento dudar a la hora de hacer esta reflexión. ¿Cómo le explico a mis alumnos esto cuando las altas instituciones del estado han sido saqueadas por corruptos alzados al altar por los partidos políticos? ¿Cómo explicarles la bondad de colaborar cuando las grandes fortunas de este país, beneficiadas por la clase política, se llevan su dinero a paraísos fiscales? ¿Cómo hablarles de las maravillas de nuestro sistema si al primer golpe los afectados son los más débiles? ¿Cómo satisfacer sus ganas de vivir en este estado si el cinto sólo se ha apretado para unos pocos? Ciertamente me resulta muy difícil.
Me encanta hablarles en clase de la libertad unida a la palabra responsabilidad. Pero qué difícil se me hace cuando quienes nos gobiernan no la respetan. Me asusta oír a Esperanza Aguirre revelarse contra algunos medios de comunicación porque hablan de sus rivales políticos más de lo que a ella le gustaría (imagino que nada). Me asusta que nos hayan vendido la gran manifestación de París por la libertad cuando los dirigentes llevaban sus ordas de seguratas (que pagamos todos). Allí alardeaban la palabra libertad. A la semana siguiente intervenían de manera atroz en el proceso electoral griego con amenazas. Señores, desde su mediocridad, se cargan cada día los valores que me piden que explique a mis alumnos, pero no podrán, yo estoy convencido de ellos, ustedes no.
Y no digamos nada del sistema de protección social. Me avergüenza que hayan ninguneado los valores más sólidos de la solidaridad en nuestro sistema democrático. Tengo alumnos que tienen dificultades para venir desayunados a clase. Familias a las que por las tardes les facilitamos desde el colegio comida. Profesores que anónimamente van al supermercado y le hacen la compra a algunas familias. Los mismos a los que les han bajado el sueldo, quitado pagas extraordinarios, etc... Era mejor salvar bancos, será porque esos alimentan vergonzosamente los puestos de inútiles y corruptos políticos que cual parásitos se pasarán la vida exprimiendo a los ciudadanos.
Detrás de cada número hay rostros señores y en educación se trabaja con rostros, no con máquinas. Sigan a los suyo, en este matrimonio prostituido con los mercados.
Por último, me gustaría que viniesen a clase a explicarle a mis alumnos porqué le compramos petróleo al país que financia el terrorismo yihadista. Y ya de paso el negocio del tráfico de armas. Ellos no lo entienden muy bien y yo, desde los ataques de París, en los que ustedes no hablan de estas cosas, no encuentro motivos para hablar muy bien de estas cosas. Y yo sé que ustedes quieren ciudadanos calladitos, amordazados.

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