domingo, 19 de febrero de 2012

Otra vez...


Apenas mes y medio desde la toma de posesión de un nuevo gobierno y hemos experimentado que seguimos sin haber aprendido la lección. Impresionante que refiriéndonos a la educación de un país, no hayamos aprendido nada. Se avecina otra ley de educación, o lo que es lo mismo, otra ocasión para el conflicto. Atrás quedarán las peticiones de consenso, la voluntad por hacer de la Educación una cuestión de estado. Los partidos políticos suelen ceder fácilmente a la tentación de adoctrinamiento, tan posible en la Legislación Educativa.
No nos quedará otra que resignarnos al cambio que se presenta como arbitrario y, posiblemente, innecesario. O si. Quizá a los docentes nos quede trabajar por educar a los alumnos en el espíritu crítico para que alguien, entre las próximas generaciones, tenga la cabeza lo suficientemente amueblada para no ceder a revanchismos baratos que a todos nos cuestan mucho.
Entre medias surgirá el trasnochado debate de enseñanza pública, privada o concertada. Cuidado con los argumentos. Tras la conquista constitucional de 1978, el abanico de posibilidades que se abrió en nuestro país ha sido sumamente enriquecedor. Pretender sesgar el discurso y ahogar los diversos modelos educativos, igualmente válidos, puede conducir a un guerracivilismo trasnochado, absurdo e impropio del espíritu de la democracia.

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