miércoles, 3 de noviembre de 2010

Miércoles 3 de noviembre de 2010


Hace ya meses que no ponía al día el blog. Durante el presente curso vamos a dedicar un espacio diario para la reflexión a partir de la vida diaria. Comenzaremos con el 3 de noviembre.
Se nota que el buen tiempo acompaña a las personas, o al menos que su presencia les infunde un poco de sosiego y buen ánimo. Nos hemos levantado con las típicas contradicciones del partido en el Gobierno, habitual desde hace años, al tiempo que con el mal dato de la economía, costumbre desde febrero de 2008. Sin embargo la fría mañana pronto da paso a un soleado amanecer y una temperatura agradable.
Agradable ha sido la mañana. Los amplios pasillos del colegio están vacíos porque todo el profesorado está en su lugar. La luz que entra por los grandes ventalanes alimenta el ánimo, cosa que se necesita cuando vas a recibir a un grupo de madres preocupadas por la educación de sus hijos. ¿Cómo hacerles ver que lo que dicen es simplemente un exceso de celo y una obsesión por las notas? El sol ha salido para todos. El grupo de madres dejó el temor por el camino del último mes y el buen trabajo de la docente que se responsabiliza de sus hijos. ¡Que no se me olvide felicitar a la Profe! Por desgracia en el sistema educativo hay demasiados momentos para la queja y pocos para el agradecimiento. Así que felicidades.
Los alumnos de 4º han hecho un trabajo magnífico. Alba y Esther se lo han currado. El resto del grupo cree que puede vivir del alquiler. ¿Cómo hacérselo ver? Los de segundo están nerviosos? Hoy les he hecho el primer examen. ¡Qué pena! Muchos no han estudiado. No sé qué les motivaría. El saber no. La incultura se premia, la desidia se subvenciona y las dificultades nos las solucionan. Miedo me da que la pensión quede en manos de esta generación.
Aun así, no ha sido un mal día. Hoy me voy a comer sin la caja de almax.

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