lunes, 26 de abril de 2010

Y las familias ¿qué? I


Resulta especialmente llamativo el papel de las familias en la educación de sus hijos. La experiencia me dice que no se puede generalizar, pero si distinguir algunos modelos de familias en función de la implicación en el desarrollo educativo de sus hijos. Si bien es cierto que el interés que muestran las familias en las primeras etapas de la escolarización es notable y se puede calificar de compromiso, a medida que los alumnos superan los cursos la implicación se modifica. Los centros de interés de las familias divergen del estándar deseado por el modelo educativo.
Los alumnos que llegan a Educación Secundaria sufren, en su mayoría, una cierta dejadez de los responsables familiares en lo que es verdaderamente importante. El centro de gravedad de la educación de los hijos se deriva a aspectos que, generalmente, ocultan la verdadera problemática.
Es curioso, pero triste, ver cómo las familias no acuden a las llamadas de los centros educativos cuando se trata de informar, compartir y comprometerse en aquello que los profesionales de la educación consideran central, pero acuden en masa cuando se trata de otros aspectos anejos a la educación. He sido testigo de cómo el 95% de las familias pasan de las iniciativas que el centro propone para mejorar la calidad educativa y los resultados académicos de sus hijos, pero esos mismos acuden cuando vamos a tratar el tema de la excursión de fin de curso.
El profesorado se implica y complica cuando incide y trabaja con los alumnos el valor del esfuerzo, sin embargo no se siente correspondido por el compromiso de los padres.
Posiblemente esto, más que un problema, sea un síntoma porque no podemos hablar de crisis de educación ni de familia, sino de crisis social, lo cual merece que dediquemos más tiempo y espacio.

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