miércoles, 3 de marzo de 2010

Señor Legislador, ¿y los que no quieren?


En el actual panorama educativo español, cada mañana, los docentes nos enfrentamos a un grupo, cada vez más relevante, que no quieren aprender. La legislación educativa se ha empeñado en conceder a todos los niños españoles el derecho a la Educación. No quiero yo pensar lo contrario. Si un país desarrollado y con una fuerte apuesta de futuro quiere ser puntero en cada uno de los aspectos de la vida social, debe garantizar la igualdad de oportunidades para todos y cada uno de sus ciudadanos. Pero convertir la escolarización en una obligación supone dar un paso cualitativamente mayor.
Nuestros legisladores han optado por equipara un derecho fundamental con una obligación, pero no han dotado a los centros educativos, ni a los docentes, de mecanismos que garanticen el adecuado desarrollo de las actividades lectivas.
Nos adentramos en las aulas con la incertidumbre del futuro más inmediato. En nombre de la integración hemos insertado en el aula elementos que distorsionan la tarea docente, pero que irrumpen ante los alumnos que sí quieren como auténticos dominadores de la dinámica de la clase. Sus actitudes desafiantes, su apatía y su desidia hacia el trabajo arrastran, cuando menos con amenazas, al resto de la clase.
Y es que así, las oportunidades para todos se acaban transformando en obstáculos para quienes si quieren. Es necesario que el legislador dote de instrumentos, estrategias y posibilidades nuevas a las situaciones cambiantes de la escuela española. Hay que escuchar más a los pedagogos que a los demagogos.
Y es que en educación nos jugamos demasiado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario